William Blake (1757 - 1827)
domingo, 15 de mayo de 2022
El matrimonio del cielo y el infierno: fragmento
William Blake (1757 - 1827)
martes, 1 de septiembre de 2015
El shaktismo libertario
No estoy seguro que Sade o Rimbaud hubiesen podido ir muy lejos. Los impulsos destructivos los desbordaban: una desgracia que no es infrecuente entre los que exploran las grandes minas del alma. Sin embargo, quiero pensar que esa desgracia puede evitarse, buscando en nuestra sombra conocimiento y madurez de modo que se fortalezca nuestra adaptación social. Me gusta repetir que los árboles necesitan raices para crecer y buscan el fondo de la tierra para subir hacia el cielo, se alimentan de deshechos orgánicos y anhídrido carbónico para dar fruto.
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[2] Aceptemos que el nivritti-mârga pueda ser una "fase de destrucción del desarrollo cíclico" por fidelidad a la versión de Jean Biès (Littérature française et pansée hindue, Kliecksieck, Paris, 1992 pág. 131-132), pero el término se ha interpretado de otros modos.
martes, 26 de mayo de 2015
El fuego de Dios
martes, 7 de enero de 2014
Noche oscura
Noche oscura
San Juan de la cruz
San Juan de la Cruz presentaba estos versos como "canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación espiritual". Y no sería un asunto menor entender el mapa que nos propone, en el que algunos distinguen una noche de los sentidos (¿versos 1-10?) y una noche del espíritu (¿versos 11-20?), hasta alcanzar la experiencia oceánica. Tal vez algún día sea capaz de entender las declaraciones del propio San Juan, hoy me limito al poema:
En una noche oscura,
con ansias, en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada.
A oscuras y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.
En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.
Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.
¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
En mi pecho florido
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba
El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.
Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.
jueves, 15 de agosto de 2013
Vuestra soy, para vos nací
Basada en la escultura de Bernini, El éxtasis de Santa Teresa
Vuestra soy, para Vos nací
Vuestra soy, para Vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?
Soberana Majestad,
eterna sabiduría,
bondad buena al alma mía;
Dios alteza, un ser, bondad,
la gran vileza mirad
que hoy os canta amor así:
¿qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, pues me criastes,
vuestra, pues me redimistes,
vuestra, pues que me sufristes,
vuestra pues que me llamastes,
vuestra porque me esperastes,
vuestra, pues no me perdí:
¿qué mandáis hacer de mí?
¿Qué mandáis, pues, buen Señor,
que haga tan vil criado?
¿Cuál oficio le habéis dado
a este esclavo pecador?
Veisme aquí, mi dulce Amor,
amor dulce, veisme aquí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Veis aquí mi corazón,
yo le pongo en vuestra palma,
mi cuerpo, mi vida y alma,
mis entrañas y afición;
dulce Esposo y redención,
pues por vuestra me ofrecí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Dadme muerte, dadme vida:
dad salud o enfermedad,
honra o deshonra me dad,
dadme guerra o paz crecida,
flaqueza o fuerza cumplida,
que a todo digo que sí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Dadme riqueza o pobreza,
dad consuelo o desconsuelo,
dadme alegría o tristeza,
dadme infierno o dadme cielo,
vida dulce, sol sin velo,
pues del todo me rendí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Si queréis, dadme oración,
si no, dadme sequedad,
si abundancia y devoción,
y si no esterilidad.
Soberana Majestad,
sólo hallo paz aquí:
¿qué mandáis hacer de mi?
Dadme, pues, sabiduría,
o por amor, ignorancia;
dadme años de abundancia,
o de hambre y carestía;
dad tiniebla o claro día,
revolvedme aquí o allí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Si queréis que esté holgando,
quiero por amor holgar.
Si me mandáis trabajar,
morir quiero trabajando.
Decid, ¿dónde, cómo y cuándo?
Decid, dulce Amor, decid:
¿qué mandáis hacer de mí?
Dadme Calvario o Tabor,
desierto o tierra abundosa;
sea Job en el dolor,
o Juan que al pecho reposa;
sea viña fructuosa
o estéril, si cumple así:
¿qué mandáis hacer de mí?
Sea José puesto en cadenas,
o de Egipto adelantado,
o David sufriendo penas,
o ya David encumbrado;
sea Jonás anegado,
o libertado de allí:
¿qué mandáis hacer de mí?
Esté callando o hablando,
haga fruto o no le haga,
muéstreme la ley mi llaga,
goce de Evangelio blando;
esté penando o gozando,
sólo vos en mí vivid:
¿qué mandáis hacer de mí?
Vuestra soy, para vos nací,
¿qué mandáis hacer de mí?
Fotograma de La Pasion de Cristo, 2004, dirigida por Mel Gibson
jueves, 27 de enero de 2011
El soneto LVII de Wilhelm Shakespeare
Decía los versos con una fluidez sosegada que desactivó mi rechazo contra la ortopedia métrica. Y ya no importaba si Shakespeare dedicó un montón de poemas de amor a un hombre, y los restantes a una Dark Lady señalando rivalidades o insinuando juegos triangulares. La revelación se centraba en el vértigo de la entrega que puede llevar al éxtasis o a la destrucción: entrega a un hombre, entrega a una mujer, entrega a cualquier pasión...
Me conmovió, pero luego advertí que, en rigor, no había escuchado el soneto LVII de Wilhelm Shakespeare, sino una interpretación libre basada en la traducción de Salvador Oliva, con otros ritmos, otros tonos y con algunos cambios léxicos que ajustaban el poema al ánimo del momento. Quién decía el poema hablaba con voz propia, no reproducía a Shakespeare, lo recreaba. Primero pensé en conservar aquella versión espontánea, como un comercial codicioso intentaría conservar una improvisación de Charlie Parker. Pero finalmente acepté que la magia de esos momentos no es reproducible y que, al decir de Heráclito, no podemos entrar dos veces en el mismo rio, ni podemos sentir el mismo textos dos veces, puesto que hasta el aire es distinto y nosotros ya no somos los mismos.
Soneto LVII de Wilhelm Shakespeare
Versión al catalán de Salvador Oliva
Essent el teu esclau, ¿què més podría fer,
tret d'esperar les hores que marqui el teu desig?
Cap temps és més preciós, tret del que et donaré;
ni cap servei, tret del dictat pel teu capritx.
No gosaré renyar les hores d'impaciència
que passo comtemplant el rellotge; ni greu
he de jutjar la pena causada por l'absència
després d'haver-li dit, al seu servent, adéu.
Ni amb pensament gelós no gosaré esbrinar
on ets, ni suposar quins afers tens, a fora;
cim un esclau m'estic aquí sols per pensar
en la felicitat del qui estè al teu devora.
L'amor és ben beneit; tu ja pots anar fent:
ell dels teus actes mai no pensa malament.
Sonet LVII, Wilhelm Shakespeare
Versión original en inglés moderno
Being your slave what should I do but tend
I have no precious time at all to spend,
Nor services to do, till you require.
Nor dare I chide the world without end hour,
Whilst I, my sovereign, watch the clock for you,
Nor think the bitterness of absence sour,
When you have bid your servant once adieu.
Nor dare I question with my jealous thought
Where you may be, or your affairs suppose,
But, like a sad slave, stay and think of nought
Save, where you are, how happy you make those.
So true a fool is love, that in your will,
Though you do anything, he thinks no ill.
Soneto LVII, Willhelm Shakespeare
Versión castellana de Agustín García Calvo
Esclavo soy, y esclavas son mis horas,
Del arbitrio y afán de tu deseo,
Pues vanas son las horas de mi vida
En que tú no requieres mis servicios.
No me atrevo a llamar lenta la espera
Cuando miro el reloj mientras te aguardo,
Ni a juzgar amargas tus ausencias
Cada vez que despides a tu siervo,
Ni inquiero con preguntas recelosas
Dónde estás, qué haces o discurres.
Melancólico esclavo, en nada pienso
Salvo en ti, y en la ventura de otros.
Tan necio es el amor, que tus caprichos
Acepta dócilmente aunque lo hieras.
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Baciar, Lips
sábado, 23 de octubre de 2010
Señora, sálvame del amargado sol
Sin embargo, la versión de CLST es felina, trasmite la belleza de la madre oscura que puede ser también perra, yegua, serpiente, pero aquí ama a un leopardo, expresando la libertad primordial. No sólo las libertades que reconoce la normativa vigente -entre autos de defunción, leyes orgánicas y sentencias del Tribunal Supremo- sinó la libertad de indagar en todos los deseos que anidan en el cuerpo, hasta en el misterio de las moléculas donde se ocultan los deseos prohibidos: conocerlos es conocerse. Desde que nos expulsaron del paraiso ya nada justifica la ignorancia; las iniciadas en los misterios lunares conocen para cumplir la ley, pero también para infringirla, buscan para encontrar el esplendor de la materia oscura... mater oscura. Esta es su versión del poema:
Versión de CLST
Porque mis ojos seguirán siendo verdes,
y seguiré amando los sinuosos cuerpos
de los leopardos negros de la luna.
Seguiré siendo una bruja huraña.
con mi escoba y mis lágrimas coléricas.
Por ti Señora Nobilísima, heróica Madre Oscura,
no dejaré que se pierdan los sacros centauros de los montes,
ni aun si lo ordenase el amargado Sol.
When have I last looked on
The round green eyes and the long wavering bodies
Of the dark leopards of the moon?
All the wild witches, those most noble ladies,
For all their broom-sticks and their tears,
Their angry tears, are gone.
I have nothing but the embittered sun;
Banished heroic mother moon and vanished,
And now that I have come to fifty years
I must endure the timid sun.
Y esta una de las traducción disponible en Internet:
Versos escritos en el abatimiento
Versión de Hernando Valencia Goelkel en Amediavoz
Cuando vi por última vez
los redondos ojos verdes y los largos cuerpos sinuosos
de los negros leopardos de la luna?
Las brujas hurañas, señoras nobilísimas,
con todo y sus escobas y sus lágrimas,
sus coléricas lágrimas, se fueron.
Se perdieron los sacros centauros de los montes;
sólo me queda el amargado sol.
La heroica madre luna se perdió en el destierro;
tengo cincuenta años, y ahora
he de sufrir la timidez del sol.
sólo me queda el amargado sol.
Sálvame Señora.
La heroica madre luna se perdió en el destierro.
Déjame seguirla, Señora.
Tengo sesenta años, y ahora
he de sufrir la timidez del sol;
Sálvame Señora.
lunes, 11 de octubre de 2010
Ångermanälven: El rio del hombre arrepentido. Paisajes para los himnos lunares
El rio del hombre abatido, Olof SEl contexto o la confluencia de distintos lenguajes en un mismo mensaje pueden enriquecer aquello que se comunica; letra con música, risa con olor a hierba, fusión sinfónica, o palabras dichas en el lugar y en el momento oportuno. Recuerdo, por ejemplo, como García Ramos decía los poemas de Cernuda o de Lorca, con guitarra, cuando aun existía aquel local inolvidable en la calle Sant Elies de Barcelona. Incluso la entrada al local, por un jardín hoy perdido, resonaba en cada verso:
En construcción. Continuará
viernes, 17 de septiembre de 2010
La oscura herencia de la Ilustración
Miquel Barceló, Cabeza de ciervoSapere aude – Habe Mut, dich deines eigenen Verstandes zu bedienen!
[¡Atrévete a saber! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento!]
Se suele decir que la Ilustración lo agitó casi todo. En cualquier caso, a lo largo del siglo XVIII se registró uno de los movimientos intelectuales más influyentes de la historia- una auténtica república europea de las letras- que contribuyó a liquidar el antiguo régimen con un programa titánico: las luces de la razón iban a erradicar la ignorancia, derrocar la tiranía, promover el progreso… algunos descreídos señalan que no se han podido honrar tantas promesas, y que a la pobre Diosa Razón la han pillado una y otra vez ofuscada por la vanidad o entregada a intereses indecorosos. En cualquier caso, la razón pasó a tener una importancia crucial en nuestra cultura y, finalmente, eso ha transformado hasta las fomas de pensar la divinidad. Rara vez se insiste en este aspecto, pero la Ilustración también produjo un nuevo gnosticismo y una sensibilidad panteista: nuestra pobre razón intentaba abordar los enigmas existenciales y el universo empírico se constituía en el objeto mismo de la búsqueda.
Poco importa aquí el carácter impreciso y paradójico de los términos que estamos utilizando. Nos referimos al "gnosticismo" sólo para destacar que se buscaba un conocimiento liberador en todos los ámbitos, incluido el espiritual; nos referimos al "panteismo" sólo para destacar que se percibía a la divinidad en el universo material. Ya en William Blake (1757 - 1827) se puede apreciar esa santificación de la naturaleza y la fe en su despliegue a partir de una polaridad primordial: "Sin contrarios no hay evolución. Atracción y repulsión; Razón y Poder; Amor y Odio, necesarios para la existencia humana. De estos contrarios surge lo que las mentes imbuidas en la religión llaman el bien y el mal. El bien es una entidad pasiva que obedece a la razón. El mal es el brote activo del poder. El bien es el cielo, el mal, el infierno…"[1] .
De pronto, el "mal" se presentaba como una "polaridad", y ya no se trataba de destruirlo sino de aprender a relacionarse con él. El impacto social de estas concepciones tal vez fuese limitado, pero su influencia sobre ciertos poetas y pensadores ha llegado hasta nuestros días. La transformación del enemigo en oponente polar, sugiere inmediatamente la idea de antítesis, incluso de complementariedad, de necesidad mútua, alude al dia y la noche, a la luz y la oscuridad, al cielo y la tierra, al hombre y la mujer... y esas nociones intuitivas apuntan a la existencia de un plano superior en el que la aproximación de los contrarios genera vértigo, placer, fruto. La divinidad supondría la unión de esos contrarios.
En todo caso, el enemigo, transformado en oponente polar, adquiere un atractivo imprevisto que Massimo Borghesi ha descrito de forma magistral, sustentándose en una batería de referencias infranqueable. Transcribo literalmente un párrafo de Borghesi sobre el surgimiento de esa atracción por la sombra ("El pacto con la serpiente: Actualidad de la antigua gnosis y sus perversiones modernas"):
"Mario Praz, (...) señala el comienzo de ese proceso en la peculiar caracterización de Satanás que John Milton nos da en su Paraíso perdido. "Fue Milton quien le dio a la figura de Satanás el encanto del rebelde indómito que pertenecía al Prometeo de Esquilo y al Capaneo dantesco". El adversario "se vuelve extrañamente hermoso". Como escribía Charles Baudelaire: « Le plus parfait type de Beauté virile est Satan –à la manière de Milton ». Frente a él, observa Harold Bloom, "el Dios de Milton es una catástrofe", al igual que el Cristo, que "es un desastre poético en el Paraíso perdido". Para William Blake "Milton se sentía incómodo escribiendo de Dios y de los Ángeles, y a su gusto escribiendo de los Demonios y del infierno, porque era un verdadero poeta, estaba de la parte del Demonio sin saberlo". Comparte la misma opinión Shelley, según la cual "Nada puede superar la energía y el esplendor del carácter de Satanás como se expresa en el Paraíso perdido (…). El demonio de Milton como ser moral es muy superior a su Dios"[2]
La inclinación de la poesía moderna hacia el lado oscuro tiene pues un antecedente en John Milton. Y aunque se trate de una obra cronológicamente lejana (El paraiso perdido se publicó en 1667), estamos ya en la Era de la Razón, y es fácil reconocer en su génesis unos desencadenantes análogos a los que se reactivarían cien años más tarde en la revolución francesa. Milton también defendió con vehemencia la libertad de conciencia contra papistas y episcopales, militó junto a Cromwell contra la monarquía, participó en el poder de una república regicida, y luego conoció la derrota, la carcel, el ostracismo... ya ciego dictaba versos que reflejaban la belleza y la dignidad de los ángeles rebeldes.
Sin embargo, a finales del siglo XVIII, y a lo largo del XIX se desarrolló un culto literario a la sombra desconocido anteriormente. Mientras iban creciendo las fábricas y las colonias, los poetas redescubrían el vértigo de integrar el mal. Algunos, como Goethe, buscando con ambigüedad y refinamiento, otros, como Rimbaud desgarrados por la desmesura. Algunos atrapados por la notoriedad, como Lord Byron, otros muertos en el anonimato, como Lautreamont. Pero todos atraidos por la fascinación del lado oscuro, la belleza de Satanás, la iluminación de Lucifer... Y el redescubrimiento de caminos que pretenden llegar al cielo pasando por el infierno.
Nuestras sociedades se han propuesto ignorar esas oposiciones tenebrosas hasta donde sea posible. Aunque no han faltado intentos de integrarlas en sistemas que suelen ser abstrusos y cándidos: para Marx, la superación de las contradicciones nos llevará al paraiso comunista; para Francis Fukuyama al paraiso liberal y para Hegel, abuelo de estas criaturas, la superación de los opuestos que anidan en cada razonamiento nos llevará a la razón absoluta, materializada históricamente en forma de estado... Qué cosas.
Sin embargo, el absoluto parece reacio a toda palabrería y la polaridad fundamental nos enfrenta con nuestra propia sombra, a través de dilemas morales, irreductibles a la especulación dialectica o social. Las oposiciones fundamentales no nacen en la sociedad ni en la razón, nacen en el alma, en cada átomo del alma. Y para asumir esa polaridad que descubre el bien y el mal en nosotros mismos, sólo podemos procurar equilibrarnos entre la razón y la emoción; entra la materia y el espíritu, entre las leyes humanas y las sobrehumanas, indagando si hay conceptos que puedan musicalizarse y emociones que puedan analizarse. Y para encontrar ese camino a través de los grandes bosques, habrá que buscar las huellas de otros montaraces, las piedras de colores extraños que nos hayan legado para no perdernos, los sueños que nos despiertan en otro mundo; en definitva, habrá que seguir los rastros de la "poesia objetiva", esa que surge sin apenas interferencias egoicas. Y desengañémonos: la "poesía objetiva" dice también las verdades sombrías.
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[1] The Marriage of Heaven, compuesto porWilliam Blake entre 1790 y 1793. texto original:
"Without Contraries is no progression. Attraction and Repulsion,
Reason and Energy, Love and Hate, are necessary to Human existence.
From these contraries spring what the religious call Good & Evil.
Good is the passive that obeys Reason. Evil is the active springing
from Energy. Good is Heaven. Evil is Hell."
[2] Las referencias de las fuentes originales en El pacto con la serpiente: Actualidad de la antigua gnosis y sus perversiones modernas", Massimo Borghessi: disponible en Internet. Artículo publicada en castellano en la Revista Internacional 30 Días en la Iglesia y en el mundo, Año XXI, No. 2, 2003. pp. 52-58.
sábado, 11 de octubre de 2008
El nacimiento del espíritu santo
Mi lista de lecturas pendientes es interminable y cualquier adición me recuerda que jamás podré con todas. Pero Alba me envió copia de uno de los poemas que Liscano había incluido en su libro y supe que, en este caso, iba a modificar mis inercias y leerlo: era un poema excepcional, extraño y familiar, parecía surgir de una dimensión que, paradójicamente, me era propia y ajena. Tuve la sensación de haber escuchada ya aquellas palabras, dejà entendu.
Comentando más tarde estas sensacions con Alba hablamos de Jung y de arquetipos y me dijo que no sabía si el poema lo había escrito Juan Liscano o lo reproducía de otro autor. Esta circunstancia volvió a afectarme. Imaginé un texto anónimo que narraba un encuentro entre el hijo de una diosa, encarnado en un mago, y la hija de un dios encarnada en una prostituta... No hará falta añadir que el poema es ajeno a esas fantasías.
Por lo demás, he acabado leyendo los Mitos de la sexualidad en oriente y occidente y no está a la altura de aquellas expectativas. Es un texto superficial, doctrinario, desordenado... pero posee algo singular y espléndido: unas lineas que lo justifican. Las mismas que Alba localizó el primer día, son estas:
"Consume la lascivia de tu cuerpo efímero
en este lugar de prostitución, de cautiverio.
Cerca está el puerto lleno de olores y rumores
de barcos que se aquietan o zarpan,
con tripulaciones ignorantes de la suerte
que les deparará el tiempo,
esa fatalidad que nos convierte siempre en extranjeros.
Recibe con sumisión a los sedientos de tu piel
y de alcoholes fuertes que les brindan
una ilusión de intemporalidad.
No te niegues a ninguna lujuria
y acoge como ofrenda venerable,
las caricias brutales y las embestidas.
Se promiscua, fácil y voluptuosa.
En esa ciudad del mar, defiende a los caídos
de la tiranía de los ángeles"
Así habló el Mago, una vez que la reconoció entre todas,
incitándola a extraer de él la emisión seminal,
cuya luz retenida engendra demonios y espectros.
Ella bebió el jugo del árbol.
Le fue entonces revelada una historia muy antigua
de incendio vegetal y de frutas, que nunca se quemaban.
El Mago la nombró con la voz del conocimiento,
endulzando con su palabra la amargura de ella,
tan próxima del agua salada,
iluminando la alcoba en penumbra
con el fulgor de la piedra azul
que apretaba en su mano derecha.
"Como herrumbre, dijo él,
son la angustia y el extravío de sí.
Tu eres la oveja que se extravió.
Buscas el rebaño y el pastor entre breñales
y pozos de agua podrida.
Consume tu cuerpo en las cópulas de fuego,
hasta volar con chispas,
vuelta ceniza la bella coraza carnal
que te aprisiona."
El mundo los envolvía
como serpiente que se muerde la cola.
Los tenebrosos reyes de los planetas
emanaban sus influjos
sobre la pareja enlazada.
En torno a ellos crecieron
y se precisaron los espejismos maléficos
con guardiandes de cuerpo de lagarto y cara humana,
bestias de formas confundias, reptil con cabeza de puerco,
caballo-cocodrilo, asno-pez, águila-hiena.
Los elementos se mezclaban
y se abrían abismos tentaculares como pulpo.
Ella gemía con dulcedumbre desgarrada
de joven parturienta.
Él iba borrando con gestos precisos
todos los rostros que ella tuvo:
el del súcubo, el de la tentadora,
el de la provcadora de guerras,
el de la demonia-madre,
el de la lasciva, el de la meretriz.
"yo soy tu y tu eres yo"
salmodiaba el Mago sobre la gimiente,
mientras moldeaba un rostro nuevo para ella
y protegía la ascensión de sus chispas.
De la hoguera surgió una lanza deslumbrante.
Atravesó el firmamento de hierro.
Decrecieron las llamas. Se apagaron.
Fulgió una luz imanente. En el lecho aromaba
Nuestra Señora El Espiritu Santo.
martes, 19 de febrero de 2008
miércoles, 13 de febrero de 2008
El Espejo del loco
- Aita, mira això
Y me mostró "El espejo del loco", The Mirror of Madman, un poema de Chesterton que describía un mundo inconcebible que a ella no le era ajeno; ella había estado allí o cerca de allí... vi que su mirada recordaba otras miradas y sentí el vértigo del padre que no ha podido acompañar a su hija a ese universo sin mapas, donde mi niña había conocido el éxtasis y el terror, donde había visto los ojos de varias muertes y de varias vidas, donde nunca sabré quién la ayudó en las cargas más duras, cuando la muerte es lo que menos importa. Dios bendiga las armas de la libertad.
En Chesterton mi hija había reconocido a un marinero que había surcado las aguas que están más allá de las grandes aguas, alguien que había mantenido una singladura cuando todas las estrellas señalan el norte, y eso se impuso sobre cualquier otra consideración: aunque yo desconfie de la poesia cristiana, de sus patriarcas, de sus tronos, de sus gestos artificiosos, en aquel momento nada de eso tenía importancia: dos psiconautas, mi hija y Chesterton se habia reconocido, y a los demás nos correspondía callar y leer sus cuadernos de bitácora y rezar por el éxito de su viaje.
G. K. Chesterton
Tuve un sueño celestial, blanco como la escarcha,
la espléndida quietud de una muchedumbre viva;
un inmenso coro de rostros alineados mirando hacia lo alto.
Entonces mi sangre se heló, porque todos los rostros eran el mío.
Espíritus con plumajes de atardecer llegan y pasan,
reflejos oscuros en un mar de oro y cristal.
Pero incluso en cada uno de ellos, en cada punto,
vi un millón de yoes que no me veían.
Entonces escapé hacia una dimensión más tranquila donde,
sobre una piedra, descubrí,
casualmente, a un santo que estaba solo;
me coloqué detrás de él y se volvió con una gracia lenta y dulce
y me miró con mi rostro feliz y odioso.
Entonces me acobardé como quien espera en una torre,
rodeado de espejos por todas partes
y vi, aislado y silencioso en medio del cielo,
a alguien que estaba sentado en un trono.
Sus ropas estaban bordadas en rosa, oro,
verde, púrpura y plate de antiguas puestas de sol;
pero su rostro se hallaba cubierto por una nube de fuego,
que ocultaba el deseo del mundo.
La nube pareció moverse imperceptiblemente;
entonces caí a tierra y grité con la cabeza apoyada en el suelo:
"¡Lánzame un relámpago que acabe conmigo!
pero deja un lugar donde caiga la limpia luz del sol,
la corona de un nuevo pecado que enferma el infierno.
No me permitas mirar hacia lo alto
para contemplar mi rostro y mi forma
sentada en el trono del Juicio".
Entonces mi sueño se desvaneció
y con un corazón aún inquieto
vi mi vida entera, a través de la taberna donde dormitaba,
la visión de todas las gracias que he recibido,
borracho de cara pálida condenado a la ginebra.
domingo, 24 de junio de 2007
domingo, 17 de junio de 2007
Himno a Isis. El trueno, espíritu perfecto
Marilin Monroe en Nueva York, Marzo, 1953No tenemos noticia de que este himno se haya traducido directamente del copto al castellano de forma completa, y agradeceremos cualquier información al respecto. En todo caso, a la espera de disponer de una traducción del original, nos ha parecido justificado difundir traducciones indirectas y vínculos a las versiones en inglés y francés disponibles en la red. Se intentarán mejorar progresivamente las soluciones adoptadas, pero ya ahora presentamos dos propuestas:
La versión resumida del himno, que supone una interpretación libre de los fragmentos más significativos, y ha sido redactada intentando conservar el ritmo del canto, enfatizando las paradojas del texto. Esta propuesta puede ser desafortunada pero no es arbitraria. Supone una "interpretación" de los textos.
La versión completa del himno que pretende acercarse de modo lingüísticament más fiel al redactado tal como aparece en inglés pero también en francés; aunque no haga falta añadir que eso siempre resulta azaroso a partir de una traducción indirecta de textos "no establecidos". En este sentido, las soluciones propuestas deben entenderse como tentativas, destinadas a ser corregidas o mejoradas con el tiempo.
Finalmente, los comentarios al texto se han incorporado en dos notas en la sección sobre "Mujeres y diosas": la primera sobre la asombrosa historia de los manuscritos de Nag Hammadi y la segunda sobre El trueno, espíritu perfecto.
Les dejo con la diosa...
SELECCIÓN DE FRAGMETOS, TRADUCCIÓN INTERPRETATIVA
Himno a la divinidad femenina hallado en Nag Hammadi
También conocido como "Himno a Isis"
Siglos II o III dC
¡Manteneros en guardia!
No me ignoreis.
Porque yo soy la primera y la última.
Yo soy la venerada y la despreciada.
Yo soy la puta y la santa.
Yo soy la esposa y la virgen.
Yo soy la madre y la hija.
Yo soy los brazos de mi madre.
Yo soy la estéril y tengo muchos hijos,
Yo he sido desposada y nunca he tenido marido.
Yo soy la novia y la recién casada,
y fue mi hombre quién me engendró.
Yo soy la madre de mi padre,
y la hermana de mi marido,
y él es mi hijo.
Yo soy sierva de quien me engendró y soy su señora.
Y todo lo que él desea me sucede.
Vosotros que me negais, reconocedme.
Vosotros que me reconoceis, negadme.
Porque yo soy el conocimiento y la ignorancia.
Yo soy el pudor y la audacia.
Desvergonzada y avergonzada.
Yo soy la fuerza y soy el miedo.
Yo soy la guerra y soy la paz.
Yo soy la desgraciada y la exaltada.
En guardia ante mi pobreza y ante mi riqueza.
Sin arrogancia cuando me veais tendida en el suelo.
¡En guardia!
Yo estoy en cada temor, y soy la audacia en el temblor.
Yo soy vulnerable y siento placer en los lugares de placer.
Yo soy insensata y soy sabia.
¿Porqué me habeis odiado en vuestros concilios?
He sido llamada Vida, y vosotros me habeis llamado Muerte.
He sido llamada Ley, y vostros me habeis llamado Crimen.
Yo soy la que habeis perseguido, y la que habeis cuidado.
Yo soy la que habeis dispersado y la que habeis recompuesto.
Ante mi habeis sentido vergüenza y habeis sido impúdicos.
Yo soy la que habeis despreciado y en la que pensais.
Yo soy de la que habeis huido y a la que os habeis mostrado.
Yo soy el control y lo incontrolable.
Yo soy la unión y la disolución.
Yo soy el vínculo y la separación.
Yo soy la descendencia y la ascendencia.
Yo soy el juicio y la absolución.
Yo desconozco el pecado y soy la raiz del pecado.
Yo soy la aparición del deseo y el control del corazón.
Escuchadme en la ternura y escuchadme en la dureza.
Yo soy la que grita, y soy arrojada al suelo.
Yo preparo el pan y allí está mi espíritu.
Y lo que veis fuera de vosotros lo veis dentro vuestro.
Porque yo soy la única que existe,
y nadie puede juzgarme.
Y es mucho el atractivo del pecado y de la incontinencia,
de la pasión desatada y de los placeres fugaces
que se abrazan hasta la sobriedad, corriendo hasta el sosiego.
Y allí me encuentran para vivir eternamente.
Foto: Jock Sturgessábado, 16 de junio de 2007
Himno a Isis. El trueno, espíritu perfecto: Fragmentos disponibles en Internet
VERSIÓN COMPLETA:
FRAGMETOS DISPONIBLES EN LA RED, TRADUCCIÓN LITERAL
Himno a la divinidad femenina hallado en Nag Hammadi, también conocido como "Himno a Isis"
Siglos II o III de nuestra era
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Y he ido hacia los que se reconocen en mi.
Y estoy entre los que me buscan.
Miradme, vosotros que os reconocéis en mi.
Oidme, vosotros que escuchais.
Acogedme, vosotros que me esperais.
Y no aparteis de mi de vuestra vista.
Y no pronuncieis ni escucheis palabras de odio contra mi.
No me ignoreis en ningún lugar, en ningún momento.
¡Manteneros en guardia!
No me ignoreis.
Porque yo soy la primera y la última.
Yo soy la venerada y la despreciada.
Yo soy la puta y la santa.
Yo soy la esposa y la virgen.
Yo soy la madre y la hija.
Yo soy los brazos de mi madre.
Yo soy la estéril y la de muchos hijos.
Yo soy la que se ha desposada muchas veces, y nunca ha tenido marido.
Yo soy la que da a luz y la que no procrea.
Yo soy el consuelo de mis dolores.
Yo soy la novia y la recién casada,
y fue mi hombre quién me engendró.
Yo soy la madre de mi padre,
y la hermana de mi marido,
y él es mi hijo.
Yo soy sierva de quien me formó y señora de mi hijo.
Pero fue él quién me engendró antes de los tiempos
y después fue mi hijo en el tiempo y mis poderes vienen de él.
Yo soy servidora de su poder joven, y él es bastón de mi vejez.
Y todo lo que él desea me sucede.
Yo soy el silencio incomprensible y el pensamiento omnipresente.
Yo soy la voz de muchos sonidos y el verbo de muchas formas.
Yo soy la articulación de mi nombre.
¿Porqué los que me odiais, me amais?
¿Porqué odiais a los que me aman?
Vosotros que me negais, reconocedme.
Vosotros que me reconoceis, negadme.
Vosotros que decís la verdad sobre mí, mentid.
Y vosotros que habeis mentido sobre mi, decid la verdad.
Vosotros que me conoceis, ignoradme;
y que aquellos que me ignoran puedan conocerme.
Porque yo soy el conocimiento y la ignorancia.
Yo soy el pudor y la audacia.
Desvergonzada y pudorosa.
Yo soy la fuerza y soy el miedo.
Yo soy la guerra y soy la paz.
En guardia ante mi.
Yo soy la desgraciada y la exaltada.
En guardia ante mi pobreza y ante mi riqueza.
No seais arrogantes cuando me veais tirada sobre el suelo,
me hallareis entre las que han de venir.
Y cuando me veais sobre el estiércol no me abandoneis.
Y me encontrareis en los reinos.
Y cuando me veais entre la gente desgraciada, en la miseria, no os burleis de mi.
Y no me abandoneis entre las que son ejecutadas con violencia.
¡En guardia!
No odieis mi obediencia,
y no ameis mi firmeza en la debilidad.
No me abandoneis,
y no temais mi poder.
¿Porqué despreciais mi temor
y maldecís mi orgullo?
Yo estoy en cada sensación de miedo, y soy la audacia en el temblor.
Yo soy la débil, y la que se complace en los lugares de placer
Yo soy insensata y soy sabia.
¿Porqué me habeis odiado en vuestros concilios?
¿Porque soy silenciosa entre los silenciosos?
¿Porque aparezco y hablo?
¿Porqué me habeis odiado, griegos?
¿Porqué no soy griega entre los que no son griegos?
Porque yo soy la sabiduría de los griegos
y el conocimiento de los que no son griegos.
Yo soy el juicio para griegos y no griegos.
Yo soy aquella cuya imágen es multiple en Egipto.
Y aquella que no tiene ninguna imagen fuera de Grecia.
Yo soy la que ha sido odiada y amada en todas partes.
Yo soy la que ha sido llamada Vida, y vosotros habeis llamado Muerte.
Yo soy la es llamada Ley, y vostros habeis llamado Crimen.
Yo soy la que habeis perseguido, y soy la que habeis retenido.
Yo soy la que habeis dispersado y la que habeis recompuesto.
Ante mi habeis sentido vergüenza y conmigo habeis sido impúdicos.
Yo soy la que no celebra ninguna festividad, y cuyas festividades son muchas.
Yo soy la que no tiene dios, y cuyos dioses son muchos.
Yo soy aquella en la que habeis pensado y a la que habeis desdeñado.
Yo soy ignorante y ellos aprenden de mi.
Yo soy la que habeis despreciado y en la que pensais.
Yo soy aquella de la que os habeis escondido y a la que os habeis mostrado.
Pero siempre que os escondais, apareceré.
Y siempre que aparezcais, me esconderé.
[...]
[... ]
y recibidme fuera de la comprensión y fuera del dolor.
Recibideme fuera de los lugares abandonados por la gracia y el arrepentimiento.
Y guardadme de los buenos en desgracia.
Sin ninguna vergüenza, recibidme en vosotros, sin ningún pudor.
Y lejos de la verguenza y la desvergüenza, censurad a los míos entre vosotros.
Y venid ante mi, vostros que me conoceis y conoceis a los míos.
Nombrad a los grandes entre las criaturas más pequeñas.
Creced hacia la niñez, y no la desprecieis por pequeña.
Y no reduzcais la grandeza a la pequeñez,
porque la pequeñez es conocida a partir de la grandeza.
¿Porque me maldecís y me odiais?
Vosotros habeis herido y habeis sido caritativos.
No me separais de los primeros que habeis conocido.
[...]
Pero yo soy el espíritu perfecto y el reposo de [...]
Yo soy el conocimiento de mi búsqueda, y el descubrimiento de los que me buscan.
y la orden a los que preguntan por mi.
Y el poder de los poderes de mi conocimiento
de los ángeles enviados por mi palabra,
y los dioses en su ciclo a mis órdenes,
y en mi existen los espíritus de todos los humanos,
y en mi habita la mujer.
Yo soy la alabada y la despreciada.
Yo soy la paz, y por mi causa llegará la guerra.
Yo soy la extranjera y la ciudadana.
Yo soy la sustancia y la ausencia de sustancia.
Los nacido de mi me ignoran,
y los que están en mi substancia me conocen.
Los que han estado cerca de mi, me han ignorado
y los que han estado lejos de mi me han conocido.
El dia que estoy cerca vuestro, vosotros estais lejos de mi
y el día que estoy lejos de vosotros, yo estoy cerca vuestro.
[...]
Yo soy el control y lo incontrolable.
Yo soy la unión y la disolución.
Yo soy el vínculo y la separación.
Yo soy la descendiente y descienden de mi.
Yo soy el juicio y la absolución.
Yo, yo desconozco el pecado y soy la raiz del pecado.
Yo soy el deseo que aparece y el control interior del corazón.
Yo soy la escuha al alcance de todos, y la palabra inaccesible.
Yo soy muda y muchas son mis palabras.
Escuchadme en la ternura y aprended de mi en la dureza.
Yo soy la que grita,
y soy lanzada sobre el suelo.
Yo preparo el pan y mi espíritu que está en él.
Yo soy el conocimiento de mi nombre.
Yo soy la que grita y la que escucha.
[...]
Yo soy conocida como la verdad y la iniquidad [...]
Vosotros me honrais [...] y rumoreais contra mi.
Vosotros que habeis sido derrotados, juzgad (a los que os vencieron)
juzgadlos antes de que os juzguen,
porque la justicia y la parcialidad estan en vosotros.
Si sois condenados por ello, ¿quién os absolverá?
Y si os absuelven, ¿quién os podrá retener?
Porque lo que está en vosotros está fuera de vosotros,
y aquel que os ha moldeado exteriormente,
ha reflejado ese molde ne vuestro inteior.
Y lo que veis fuera de vosotros
lo veis dentro vuestro.
Y es manifiesto y es vuestra prenda.
¡Escuchadme, vosotros que escuchais, aprended de mis palabras vosotros que me conoceis!
Yo soy la audiencia que siempre se acepta;
yo soy la palabra que no puede ser retenida.
Yo soy el nombre de la voz y la voz del nombre.
Yo soy el signo de la escritura y la manifestación de la diferencia.
[...]
Retened pues sus palabras y todos los escritos completados.
En guardia, vosotros que escuchais, y también vosotros, ángeles,
y vosotros que habeis sido enviados,
y vosotros, espíritus levantados entre los muertos.
Porque yo soy la única que existe,
y no hay nadie que puede juzgarme.
Porque es mucho el atractivo que existe en numerosos pecados
y en las incontinencias, y en las pasiones desgraciadas, y en los placeres fugaces
que (los hombres) abrazan hasta alcanzar la sobriedad
y correr a su lugar de reposo.
Y allá me encontrarán,
y viviran para siempre.


















